-
Antídotos para el olvido
Cuando era niño, hablaba en voz alta conmigo mismo cuando estaba solo, pues tenía pánico de olvidar el uso de las palabras. Luego aprendí a leer y descubrí que los libros no solamente funcionaban como antídoto para esa temida amnesia, sino que además me abrían múltiples caminos para conocer el mundo. Luego combiné la fascinación…